martes, 18 de junio de 2013

¿Campeonatos para todos?

Yo no se si al plasmar estas líneas cometeré alguna clase de desacato social o deportivo, pero hay hechos y situaciones que me llegan a plantearme ciertas cuestiones. Tal vez, el tema de las mínimas en determinados campeonatos sea, para algunos, una limitación a la libertad de la práctica deportiva, pero sinceramente, son necesarias.

Necesarias por el hecho de mantener la belleza y estética del atletismo. Es evidente que dichas mínimas deben adecuarse al nivel del campeonato y edad de los atletas, pero deben existir, como un corte depurador de ciertas imágenes que desvirtuan la belleza de este deporte.

A nadie se le puede quitar el derecho a práticar cualquier deporte e incluso a competir en la disciplina que más le atraiga y guste, pero de ahí, a permitir la participación en campeonatos autonómicos o nacionales, sobre todo en categorías veteranas, de ciertas marcas, pienso que son un perjuicio para el nivel del Campeonato y su competitividad.

Existe un ranking, un ranking en donde cada atleta posee una mejor marca realizada a lo largo de la temporada, no es tan dificil extrapolar una media y realizar el corte en base a la media de ese ranking, por lo menos, de esa manera, asegurarémos un mínimo de calidad de los participantes. Al final, ¿de que sirven los rankings, si el acceso a un campeonato, en este caso veterano, esta al alcance, incluso de aquel que no ha competido durante todo el año ?.

Si queremos un atletismo de calidad y un respeto por este deporte, incluso por parte de los atletas, se debe establecer un rigor que supere la mediocridad. Defiendo la práctica deportiva de cualquier individuo en cualquiera de sus formas, lo que no defiendo es el destrozo estético de nuestro deporte, simplemente, por mantener la máxima de "deporte para todos."

Actualmente en nuestra organización federativa, tanto autonómica como nacional, no existe una barrera de asistencia a campeonatos veteranos, tanto a nivel autonómico, nacional como internacional. Creo, que en el fondo, esto no representa un beneficio sino un error que lleva a establecer falsos criterios.

A nadie se le puede quitar su derecho a competir ya que, por ello, realiza su ficha federativa y entrena, supuestamente, para este fin. Pero la asistencia a campeonatos, en donde, se presupone un nivel de los competidores, no puede ser una patente de corso de cualquiera que se calze unas zapatillas, como si de una excursión vacacional se tratara.

Pese a ser presidente de un club deportivo y defender la promoción del deporte sobre todas las cosas, también mi amor por este deporte me hace reflexionar y comprender, que no todo el mundo puede tener el acceso a un podium, sin antes ganárselo con su trabajo en la pista. Para mi representa una falta de respeto hacia otros competidores, pues se entra en una dinámica del "cualquiera puede hacerlo" bastante equívoca.

Ante este dilema me siento un tanto bipolar, por un lado están los derechos de la práctica deportiva de cualquier individuo, por otro, la homogeneidad de un deporte que representa la belleza de movimiento del ser humano.


jueves, 21 de febrero de 2013

Estimados lectores, si es queda alguno tras mi larga ausencia. Como entrenador se viven momentos alegres y dignos de mantener en la memoria, sin embargo no todo son satisfacciones personales, también, por desgracia, este deporte tiene sus momentos poco gratos o poco gratificantes.

Como entrenadores y humanos, cometemos muchos errores y en nuestro caso, estos suelen repetirse en la misma cuestión y de forma casi refleja. Es inevitable, que cuando un atleta por hacer, llega a nuestras manos y se vislumbra alguna faceta potencial de genialidad, se pierda la frialdad y nos impliquemos más allá de lo meramente atlético. No cabe duda, que muchas veces, esta relación se puede prolongar en toda una vida deportiva, pero lo más normal y frecuente es que esto no ocurra así.

Cuando el primer caso ocurre nos sentimos llenos profesionalmente, pero casi más personalmente. Ver el progreso de un atleta desde su inocencia deportiva hasta su madurez y ser el responsable de esta evolución, es algo, que no tiene precio a nivel profesional y personal y por norma general, se nos queda un recuerdo imborrable, por lo menos, compañeros, ese es mi caso.

Pero son muchos más aquellos atletas que se van de nuestras manos, algunos con motivos fundados, otros por una falta de acople y otros, simplemente, no se encuentra explicación. Personalmente, creo que nosotros mismos, como entrenadores, debemos ser, lo suficientemente humildes para recomendar a ciertos atletas el mejor camino, si es que no esta en nuestras manos ayudarles a encontrarlo. Pero cuando esto sucede, por causas, ajenas a nuestra voluntad, debemos enfriar la mente y dar paso a otras opciones, a otros atletas, que quizás estaban ahí y aún no hemos sido capaces de ver, bien por ceguera profesional o bien por un descubrimiento casual.

Siempre digo que la vida de los clubes, es como la canción de Julio Iglesias, "unos que vienen y otros van" (creo que era algo parecido, Julio Iglesias no es mi fuerte musical) y aunque por algunos momentos pensemos que algo hemos podido hacer mal, esto debe durar unos instantes.

El binomio atleta-entrenador, el 50% de trabajo es fundamental y cuando alguna parte no funciona la otra parte se resiente y ya es complicado buscar culpables. Quizá nadie tenga la culpa y simplemente la variedad de atletas esta en consonancia con la variedad de afinidades, entendimientos y lealtades.

Por suerte el atletismo suele ser agradecido, en la mayoría de los casos, y cuando un atleta se va, siempre, siempre, viene otro a cubrir ese hueco. Es cierto que nadie es imprescindible y también, en la misma medida, nadie es sustituible dada la individualidad y originalidad humana. Sin embargo, uno espera, que esa porción de vida deportiva que estuvieron contigo permanezca de alguna manera en su recuerdo.

Amigos y compañeros entrenadores, seguiremos dando nuestra mano y confianza a todos aquellos que pasen por nuestra vida profesional y seguiremos cometiendo el mismo error, una y otra vez, pero creedme, merece la pena, eso nos ayuda a crecer como entrenadores. Solo queda desear a los que se marcharon buena suerte y a los que vienen darles la bienvenida.

martes, 21 de agosto de 2012

Adiós Londres, Bienvenido Londres.


Han pasado los Juegos Olímpicos y estamos de nuevo en un periodo Olímpico. Como cada cuatro años, el trabajo, las ilusiones y los objetivos de cada uno de los deportistas y profesionales del deporte pueden haberse cumplido o haber quedado en un adormecido sueño del que se volverán a despertar pasada esta presente Olimpiada.

Pero también surgirá de nuevo la rutina, una rutina representada por la atención hacia los mismos colectivos deportivos. Durante estos Juegos Olímpicos, como en cada uno de los anteriores, se ha podido mostrar al mundo la variedad del deporte, la multitud de posibilidades que existen en la practica deportiva, circunstancia, esta, que por desgracia quedará en un letargo casi obligado.

Mucha gente habrá descubierto modalidades deportivas que desconocían e incluso se habrán aficionado y quizá puedan ser nuevos practicantes. Pero esto solo ocurrirá en un porcentaje minoritario, ya que se volverá a prestar atención al mismo o los mismos deportes, dando cabida a una cultura deportiva disminuida. Por todo ello, las críticas que pueden oírse tras unos juegos Olímpicos por el fracaso de determinadas especialidades deportivas no están justificadas.

Queremos medallas, es mas, exigimos medallas, sin tener en cuenta que justo exigimos mas a aquellos que menos apoyamos. Lo que ha podido ocurrir en algunos deportes, respecto a los equipos españoles que nos han representado es, simplemente, una fiel imagen de la realidad de nuestra globalidad deportiva. Cierto que tenemos figuras aisladas, sin embargo, nos falta aún mucho para conseguir una homogeneidad en un alto nivel deportivo.

Curiosamente el deporte femenino español ha rendido mucho mas eficientemente que el masculino, justo, un deporte que carece de los apoyos, patrocinios y dedicación por parte de las administraciones. ¿Paradójico no?.

También hemos podido comprobar que aquellos deportes que, teóricamente, son la insignia e identidad del deporte español no han tenido una actuación acorde al nivel que se supone tienen. Tal vez tengamos que plantear la posibilidad, que el nivel real en ellos, no sea el que todos podemos pensar.

Adiós Londrés, muchos niños españoles, perderán ya la oportunidad de aprender y ver la belleza de muchas otras competiciones lejos de un campo de fútbol. Tendrán que esperar cuatro años. Pero aun el espectáculo deportivo no acabó, el 25 de Agosto comienzan los Juegos Paralímpicos, unos juegos que no parecen tener la llamada de los primeros, sin embargo, no tienen nada que envidiar en espectáculo, e incluso superan en emotividad.

Bienvenido Londrés, esto aun no acabó, aun existe la posibilidad de disfrutar del deporte en estado puro, de su variedad, de su espectáculo. Solo queda que los medios de comunicación sean lo suficientemente eficaces para darles la cobertura que se merecen. No obstante ha comenzado la liga de fútbol y eso es un obstáculo difícil de superar.

Yo por mi parte los viviré muy de cerca, no por el hecho que vaya a desplazarme a Londres, sino más bien por otras razones personales. Espero que nuestro deporte paralímpico tenga los éxitos que siempre ha cosechado en ediciones anteriores.

Suerte a todos nuestro deportistas y bienvenidos a Londrés, el espectáculo continua.