Hace mas de un mes que aconteció un cambio en mi vida personal, el fallecimiento de mi padre. Un pertinaz cancer de pulmón se lo llevo por delante, aunque tuvo la diplomacia de dejarle despedirse de una forma decente. El sabia que se moría, me lo dijo unos días antes.
La herida que queda es algo que no se cura por completo, aunque dicen que el tiempo todo lo cura, hay cosas que ni el tiempo puede tapar por completo.
Mi padre era de esas personas que no supo aprovechar la vida en los últimos años, tal vez el cancer, tal vez la sensación de abatimiento por ver su propia decadencia. Lo cierto es que en una mañana de julio se marcho tranquilamente, sosegadamente, por efecto de una morfina que le administraron con mi consentimiento. No sufrió, y ya le valió, pues ya lo hizo en muchos momentos de su vida.
Nunca consiguió que jugara al baloncesto, deporte del cual fue un gran aficionado, aunque ultimamente hubiera perdido el interés, perdoname papa, pero lo mio fue correr, siempre ha sido correr, a ninguna parte, solamente por el hecho de correr. ¿Cobarde?, no lo creo, si alguna vez oiste esa frase de los que, como yo, gastan kilómetros día a día, no la creas, es falsa, siempre ha sido falsa.
Ya es hora de adaptar la vida a esta situación, un mes después, el olvido no debe hacerse callo, pero tampoco debe pasar inadvertido. No voy a cuestionar si la muerte tiene o no algún sentido, supongo, que es un hecho natural, propio de la evolución del mundo. El mundo debe renovarse, y para ello, hay que hacer sitio, aunque suene algo duro.
No se si volveré a competir de forma inmediata, de hecho, estoy preparando mi cuerpo de nuevo para ello, 5 kilos de rebaja y algo de perfilamiento muscular están volviendo a darme algo de fuerzas para afrontar algún reto, aun no se cual será. De momento, y con algunos recuerdos presentes, sigo realizando acondicionamiento general. Espero, en un plazo no muy lejano poder ofrecer a la memoria de mi padre, alguna carrera digna de su recuerdo. Por el momento, hoy 6 km, iniciando a 4´30 el kilómetro y acabando a 3´30 en el último, pesas, piscina y un buen plato de acelgas y pollo han completado uno de los entrenos en estos tiempos que corren por mi vida.
Supongo que el Corredor Veterano a vuelto.
Fuerza y Honor.
martes, 16 de agosto de 2011
miércoles, 8 de junio de 2011
Murio Benja.

Hoy es uno de esos días que deseas que acabe pronto, ha muerto un buen amigo. Ayer 7 de junio fue encontrado sin vida el cuerpo de Benjamín González (Benja) tras sufrir un accidente en el monte Alluitz, en Abadiño (Vizcaya), allá fue a visitar a sus hijas Olaya y Maider. Benjamín cayó rodando por una pendiente de unos treinta metros y su cuerpo fue rescatado por un helicóptero de la Ertzaintza.
El cadáver fue localizado a las 17.00 horas en la zona sur del monte Alluitz. Desde el sábado por la noche, se intentaba localizarle. La intensa niebla durante el domingo y el lunes 6 dificultó extremadamente la búsqueda. Se trata de una zona montañosa y es un destino muy frecuentado entre los aficionados a la escalada, una zona rocosa de difícil acceso entre los picos Alluitz y Aitx- Txiki. Benja dejó dicho que estaría de vuelta a la hora de comer, pero nunca regresó.
Conocí a Benja en la década de los años'80. Entrenabamos con Julio Bravo en las pistas del Consejo Superior de Deportes en Madrid, fue subcampeón mundial de 800 metros en pista cubierta en 1985 y medalla de bronce en 400 metros en el Europeo en pista cubierta de Milán'82. Siempre se recordará su gran sentido de humor.
Desde estas líneas mi más sincero pésame a toda su familia, a Nerea, a sus hijas Olalla y Maider y a su pareja hoy en día, Patricia. Descansa en paz Benja, hiciste tu última serie con dignidad, como siempre. Benja tenía 53 años.
viernes, 22 de abril de 2011
Deporte somos todos.
Nos quejamos, muchas veces, de los pocos apoyos institucionales, municipales y administrativos que tiene el deporte y no falta razón, pero debemos hacer un exámen de conciencia y comprender, también, que deporte lo hacemos todos, lo desarrollamos todos y lo podemos apoyar todos. De nada sirve entrar en una pasividad absoluta, en una desgana de conveniencia o en una comodidad argumentada en el contexto de "no voy a ser yo el que lo haga", al final, el perjudicado, los perjudicados, somos todos nosotros y el deporte en su crecimiento.
Apoyar a nuestros chavales, en las pocas ocasiones que tienen de practicar deportes distintos a los ya mas extendidos, es responsabilidad de todos, y no sólamente de la administración. La mejor manera de demostrar que estos apoyos municipales tienen sentido y argumentos en positivo, es participar, en la medida de lo posible, en los eventos que muchos clubs organizan con pocos medios y mucha ilusión. A veces la aportación económica no es lo más fundamental.
Organizar cualquier tipo de competición, y sobre todo en localidades pequeñas, es un esfuerzo que muchas veces los propios vecinos desconocen o no valoran en su medida, tal vez por falta de información, tal vez por desilusión social. No obstante, debemos dar puntos de apoyo para que las instituciones se vean en la obligación de aportar su ayuda.
Es triste ver como semanas de trabajo se ven recompensadas con una participación casi familiar, incluso cuando dicha participación se ofrece gratuita. ¿Que ocurre en nuestra sociedad?, ¿Es problema de los clubs?, ¿Es culpa de los ayuntamientos?, ¿Es una percepción únicamente personal? ¿Realmente es un trabajo que cae en el vacío?
Son estas, preguntas que uno se hace a solas y nunca obtiene una respuesta clara. Sin embargo, la ilusión permanece y se sigue insistiendo.
Lamento dar este pequeño tirón de orejas, esta vez me veo en la obligación moral y social de hacerlo, pero si no demostramos más interes en que se debe apoyar cualquier iniciativa que se realice desde los propios clubs, sea cual sea el deporte, mal vamos en la misión de concienciar a las administraciones.
El deporte es sociedad, es un punto de relación humana, y sociedad, somos todos, hagamos algo por no perder este factor de desarrollo personal y humano.
Apoyar a nuestros chavales, en las pocas ocasiones que tienen de practicar deportes distintos a los ya mas extendidos, es responsabilidad de todos, y no sólamente de la administración. La mejor manera de demostrar que estos apoyos municipales tienen sentido y argumentos en positivo, es participar, en la medida de lo posible, en los eventos que muchos clubs organizan con pocos medios y mucha ilusión. A veces la aportación económica no es lo más fundamental.
Organizar cualquier tipo de competición, y sobre todo en localidades pequeñas, es un esfuerzo que muchas veces los propios vecinos desconocen o no valoran en su medida, tal vez por falta de información, tal vez por desilusión social. No obstante, debemos dar puntos de apoyo para que las instituciones se vean en la obligación de aportar su ayuda.
Es triste ver como semanas de trabajo se ven recompensadas con una participación casi familiar, incluso cuando dicha participación se ofrece gratuita. ¿Que ocurre en nuestra sociedad?, ¿Es problema de los clubs?, ¿Es culpa de los ayuntamientos?, ¿Es una percepción únicamente personal? ¿Realmente es un trabajo que cae en el vacío?
Son estas, preguntas que uno se hace a solas y nunca obtiene una respuesta clara. Sin embargo, la ilusión permanece y se sigue insistiendo.
Lamento dar este pequeño tirón de orejas, esta vez me veo en la obligación moral y social de hacerlo, pero si no demostramos más interes en que se debe apoyar cualquier iniciativa que se realice desde los propios clubs, sea cual sea el deporte, mal vamos en la misión de concienciar a las administraciones.
El deporte es sociedad, es un punto de relación humana, y sociedad, somos todos, hagamos algo por no perder este factor de desarrollo personal y humano.
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