miércoles 25 de noviembre de 2009

CAMPEONES DE JUGUETE.


Son muchos los chavales que, destacando en categorías inferiores, al llegar a la categoría absoluta, se pierden en la inmensidad de las clasificaciones o incluso llegan a abandonar la práctica del atletismo de forma prematura. Cada edad y etapa de desarrollo del ser humano tiene sus tiempos de espera y sus fases de evolución y muchas veces se aplican a estos cuerpos, en pleno desarrollo, metodologías de entrenamiento con enfoques demasiado profesionalizados.

Los técnicos, a veces, buscamos ese diamante en bruto que pueda darnos la confirmación de nuestro método de entrenamiento, sin darnos cuenta que la paciencia es una de las virtudes mas valiosa y a la vez mas olvidada en este deporte y en muchos otros. El someter a sesiones, con grandes dosis de carga en las primeras etapas de la especialización, es un error que deberíamos desterrar lo antes posible.

El principio de la progresividad es algo fundamental y a estas edades se debe aplicar aún con mas prudencia y cuidado. De nada sirve tener buenos atletas hoy si destrozamos los posibles buenos atletas del mañana. Mucho chavales llegan a los centros de alto rendimiento con el vaso lleno, es decir, con una saturación física la mayoría de las veces difícil de manejar, "si todo lo ha entrenado que entrenamos hoy".

A todo esto podemos añadir las múltiples lesiones que frecuentemente nos podemos encontrar en chavales con una corta vida atlética, producto de la intensificación de las cargas, las cuales le convierten en un atleta, en algunos casos desmotivado, con una difícil reconversión hacia el camino correcto y unas articulaciones y cadenas musculares equivalentes, en desgaste, a un atleta veterano.

Quizá puedo estar exagerando, pero creedme, estos casos existen por desgracia. Muchos de estos chavales entrenan casi a diario con una exigencia, tanto física como psicológica, impropia para su etapa de vida. Pero, ¿donde podemos encontrar el origen de tal circunstancia?, ¿son los padres, que buscan desesperadamente fabricar en su hijo aquel campeón o deportista que ellos hubieran querido ser?, ¿son los entrenadores, que buscan una satisfacción personal en fabricar atletas a base de experimentos y fracasos personales?, ¿es la sociedad que impone un canon de competitividad demasiado exigente para los chavales?.

Tal vez la respuesta este en aportar un poco de culpa para cada una de las preguntas planteadas.

El niño debe divertirse haciendo atletismo, haciendo deporte, cuando un niño sufre en el "entrenamiento" (personalmente pienso que no podemos llamar entrenamiento, tal y como se entiende, a la actividad atlética de un niño, de ahí el entrecomillado), empieza a manifestar negativas para practicar deporte, algo está ocurriendo. En edades tempranas se debe aprender el deporte, se debe ayudar al niño en su evolución motriz, motivarle en su vida diaria para aplicar las virtudes de superación y sociabilidad del deporte, enseñarle los primeros gestos técnicos, pero no "entrenar", para ello ya tendrá tiempo durante su vida.

El entrenador debe también educar, debe servir de guía en determinadas parcelas de la formación del chaval, en definitiva debe ser también un pedagogo. La máquinas de hacer miedo, los entrenadores que son obedecidos por el niño a base de la imposición de castigos absurdos y esquivos, están, a mi modo de ver, haciendo un flaco favor al atletismo y al deporte en general. Debemos tomar conciencia que el futuro de nuestro deporte esta en nuestras manos y este debe forjarse con cuidado, paciencia y sobre todo un poco mas de proyección a largo plazo.

El atletismo es una escalera larga cuyos peldaños deben subirse poco a poco y así poder llegar al final de la escalera con el objetivo soñado, cumplido.

jueves 8 de octubre de 2009

Vueltas al patio.


Recuerdo en mis años de niñez, hace muchos, muchos años, que si alguien no queria saltar el potro o bien se le quedaba atascado en la entrepierna el castigo era unas cuantas vueltas al patio. Correr era un castigo y así lo veían la mayoría de mis compañeros, salvo yo, que en ocasiones, provocaba dicho atasco entre mis muslos para ser conducido al teórico calvario. Yo disfrutaba, dando vueltas y cuanto más rápidas mejor. ¿Era un bicho raro? tal vez, lo único que se es que debo agradecer al Padre Alejandro aquellos castigos, gracias a ellos, pude descubrir muchas sensaciones al correr. En el fondo, creo, que el Padre Alejandro sabía de mi intencionalidad y entre los dos se creo una complicidad, que tiempo después, nos llevo a hacer del castigo de las vueltas al patio unos curiosos entrenos.

Por desgracia, mi caso, fue una excepción, y no lo digo para cubrir mi ego de flores, simplemente describo una realidad patente. Dar vueltas al patio como correctivo a una mala acción en clase de gimnasia no es una buena decisión, salvo que la víctima sea un extraño individuo cuyo placer físico consista en descubrir ciertas sensaciones al dar vueltas sin un objetivo claro. Gracias a esta "gran medida pedagogica" muchos chavales encuentran en el acto de correr un suplicio, una carga para su divertimente y sobre todo una obligación inutil y sin sentido. La imágen de los patios colegiales llenos de niños dando vueltas como reclutas cansinos y desmotivados resulta lastimosa.

Hoy en día atletismo es sinónimo de correr por correr, muchos chavales llegan a este deporte con la idea preconcebida de que correr todo lo rápido que se pueda y durante mucho tiempo es la única actividad que van a realizar. Por suerte, aquellos que continuan descubren que hay mucho más tras este deporte y que las aportaciones para su divertimento y formación son múltiples.

Es dificil encontrar nuevos talentos, tal vez la culpa sea de nosotros, los técnicos, que buscamos a la desesperada y tratamos de encontrar la piedra filosofal en minas inadecuadas. Pero los padres también aportan su granito de culpa, muchos de ellos someten a los chavales a una presión para la cual no se encuentran preparados y se pide tener campeones donde realmente solo podemos encontrar expansión, y ánimo de relacionarse con sus semejantes compartiendo una actividad común. Todo tiene su tiempo y su evolución, ¿para que entrenar todo antes de tiempo?. Quizá todas estas actitudes colaboren en reforzar más aquellas vueltas al patio en una forma negativa.

La sociedad de "bienestar" en la que los chavales se desenvuelven no da mucha motivación para el sacrificio, la cultura de la PSP y de la WII es fuerte. Se que nuestra generación, esa que se mueve entre los 40 y 50, ha sobrevivido sin WII ni PSP ni móvil ni MP3 ni internet y quizá hemos tenido más tiempo para derivar nuestro tiempo de ocio hacia actividades fuera del cómodo sillón. Por eso, el reto que nos imponen los chavales, hoy en dia, es una nueva motivación para nosotros; intentar invocar a la musa del sacrificio y la voluntad dentro de un mundo donde se mueven las ninfas del ocio y el regodeo con suma facilidad.

lunes 7 de septiembre de 2009

Desde la orilla... Una nueva temporada.

A punto de iniciar una nueva temporada, tanto en la escuela como en el club, y con la resaca de los mundiales aún reciente, se dejan entrever algunas nuevas ilusiones atléticas. Cierto es que este año comenzamos con algunos cambios que gracias a nuestra ilusión y constancia de seguro no influirán en nuestro trabajo por el desarrollo del atletismo en esta nuestra localidad.

Uno de los principales problemas al cual nos enfrentaremos es el económico, pero esta situación no es destacable en tanto en cuanto muchos clubs deportivos de este país se encuentran en una situación parecida. Nuevos atletas se acercan hasta nuestras filas, algunos de ellos prometedores, no obstante, su ilusión por progresar, merece que seamos cautos en su dirección.

Desde las arenas de la playa atisbo la futura temporada cargada de nuevos retos, considerando, que en ella construiremos, la clave para continuar con nuestra labor formadora. Tenemos, ya, una modesta imagen corporativa, algo que nos identifica de alguna manera entre aquellos que quieran conocernos un poco y que nos permitirá acudir a las competiciones sin complejos en lo referente a nuestra identidad.

Es importante subrayar la primera edición de nuestras becas DROMOS, un compromiso personal que he adquirido con el club y sus socios más pequeños, becas que por otro lado, son el alma del incentivo formador y educador, una manera de relacionar deporte y formación intelectual. Quizá mis estudios de filosofía me hagan intentar crear una pequeña palestra, tal vez los antiguos maestros griegos lo hubieran visto con una cierta complicidad y positivismo crítico, pero mas allá de consideraciones míticas y románticas, lo cierto es que el antiguo lema griego que cultivaron nuestros padres helenos tiene aún validez, incluso en nuestros tiempos, donde los valores que se inculcan a nuestros jóvenes parecen pasar por la pantalla de una PSP.

Otra de las tareas por comenzar y desarrollar pasa por el ámbito federativo. 2009/2010 puede ser el año donde nuestros pequeños atletas, y algunos no tan pequeños, puedan medir sus facultades atléticas con otros atletas. No obstante, y como siempre, debemos recurrir a la esperanza económica, una esperanza algo inestable pero no por ello inhabilitante. De hecho esta es una meta que tarde o temprano será realizada para nuestro club DROMOS.

Una nueva temporada que a nivel personal y deportivo significará el planteamiento de mi alejamiento de la competición para centrar mis esfuerzos en nuevos talentos y en la formación atlética de otros. Supongo que todos aquellos que me conoceís más en profundidad llegaréis a la conclusión que me costara tomar la decisión y no os equivocaís, ya que en el fondo, algún que otro recorrido por el asfalto o las pistas realizaré como satisfacción personal.

Si he de enunciar algún deseo especial para esta nueva temporada sería uno que pudiera contener la posibilidad de seguir dando a conocer el atletismo como deporte ancestral y base, pese a quien le pese, y la consolidación de una unión tanto de cuerpo y de mente para nuestros más pequeños, que en definitiva, son el proyecto de futuro tanto para nuestro deporte como para nuestra sociedad.