viernes, 26 de marzo de 2010

Savater se equivoca. Seguro.


Como muchos sabeís mi profesión, esa que me proporciona los garbanzos, esta vinculada con el mundo del deporte, concretamente con el entrenamiento de atletas. He tenido la oportunidad de trabajar con deportistas paralímpicos y por suerte o por desgracia desconocia la existencia de este artículo del señor Savater, hasta que una atleta mia, juvenil, me lo trajo. 

Parece ser que dicho artículo se utiliza en los institutos como texto a comentar, algo que me parece bastante nefasto para la educación tanto deportiva como integral de nuestros chavales.

Señor Savater, no se trata de mostrar las carencias de estos deportistas ni de apelar al sentimiento de culpa de la sociedad, dando una muestra de oportunidades dispersas y sin sentido. Ni tan siquiera se trata de sacar de contexto la realidad de estas personas, simplemente es una forma de normalizar su vida y de hacerlos partícipes de una faceta más de nuestra sociedad. Es cierto que hay muchas cosas por hacer con estos colectivos, pero el deporte es una de ellas. Y, perdone si parezco algo pedante o sobrado de razón, pero muchos de estos deportistas, a pesar de su "minusvalía", le harían parecer a usted, en cualquier pista de competición, un verdadero disminuido físico, ya que, en lo que respecta a su valía mental, muestra usted, en este artículo en concreto, bastantes carencias.

No por ser un intelectual conocido de este país esta usted en posesión de la verdad y de la razón, y mucho menos debemos tomar su texto como un ejemplo educativo de nuestros adolescentes. En mi humilde opinión, y desde una visión más cercana del mundo deportivo, por lo menos bastante más cercana que usted, apelo al derecho de reivindicar la equivocación de pleno de su argumento. Lo siento pero a pesar de sus premios literarios, a veces los errores se cometen.

Aqui va el Texto de FERNANDO SAVATER:

“Si ahora les digo que voy a tratar de los Juegos Paralímpicos, seguro que empiezan a imaginarse un contenido que exaltará la fiereza indómita de la voluntad humana contra las limitaciones de la discapacidad física, etcétera, etcétera. Bueno, pues no. Mi opinión es que los Juegos Paralímpicos no constituyen un momento glorioso, sino que promueven un lamentable malentendido. Con todos los respetos, me parecen una chorrada monumental. Intentaré razonarles a mi modo el asunto.

Por lo visto, esas competiciones paralímpicas pretenden probar que las personas con minusvalías físicas no son inferiores en dignidad ni merecen menos admiración sino en todo caso más que quienes no las padecemos. Estoy tan de acuerdo con este planteamiento que esos Juegos me parecen más bien una humillación extravagante en vez de su confirmación. Es evidente que una persona sin piernas no es capaz de correr como quien las tiene: lo importante entonces no es demostrar que si se empeña podrá a pesar de todo correr más o menos bien, sino que una persona que no está capacitada para correr no por ello es menos humana que las demás y que es apta para realizar otras muchas cosas en la vida para las que no se necesita tener piernas.

En cuanto se les da una ocasión adecuada, los minusválidos prueban que no estamos meramente determinados por lo físico, sino que podemos buscar la excelencia de modo versátil y que hay mil modos diversos para saber ganarse el reconocimiento social. Un tetrapléjico como Stephen Hawking no necesita nadar a trancas y barrancas ni disparar un arco con la boca para conquistar nuestro respeto: su ejemplo indica que en la vida hay otras cosas humanamente importantes aparte de nadar o tirar con arco. Si, en cambio, se hubiese obstinado en hacer atletismo sólo habría sorprendido por su cabezonería, convocando el asombro malicioso que rodea a los fenómenos de circo.

Los Juegos Olímpicos son la ocasión para que los hombres y mujeres demuestren su perfección en ciertos ejercicios físicos, admirables cuando se realizan bien, pero perfectamente prescindibles. No entiendo por qué quienes sufren algún impedimento para tales destrezas se han de empeñar en remedarles con mayor o menor acierto, cuando hay tantas otras cosas que hacer. Lo importante es que la sociedad no les margine y les brinde ocasión de probar su valía en aquello para lo que realmente son tan capaces como cualquiera…, aunque no se ganen así medallas compasivas”.

domingo, 14 de marzo de 2010

¿Sómos fantasmas?


Que no sientan que son fantasmas, tal y como bien dice mi compañera Isabel Macias. Hemos asistido a la terminación de un Mundial de pista cubierta sin la menor repercusión a nivel informativo, por lo menos en lo que respecta a España. Es lamentable tener que seguir una competición de estas características desde una plataforma de emisión vía internet, simplemente por el argumento de algunos derechos televisivos aquí o allá.

Priman los intereses económicos y de audiencia, eso puede ser de alguna manera comprensible, sin embargo, también, de alguna manera, esos intereses deben empezar a incentivarse y no parece tener la situación muy buena pinta. En una "sociedad deportiva" donde prima la situación sentimental de Cristiano Ronaldo, Casillas, etc dificilmente puede tener cabida el éxito personal de Natalia Rodríguez ante Burka, el inicio de un posible declive de Isinbayeva, la resurección de nuestro fondo representado por Sergio Sánchez y la primera saltadora de altura española capaz de batirse con las mejores especialistas mundiales. Por no decir de tantos otros acontecimientos acaecidos en este mundial de sala.

Crear afición depende de muchos factores, pero la difusión de los medios de comunicación es fundamental para lograrlo. Nuestros chavales deben saber que existen muchas más alternativas en el deporte y últimamente tanto la televisión, como la prensa escrita no ayudan demasiado. La medalla de plata del Sábado de Ruth Beitia ha pasado de puntillas este fin de semana y es de asegurar que lo mismo ocurrirá con las medallas de Sergio y Natalia. Que el Real Madrid quede fuera de la Liga de Campeones parece ser un drama nacional para algunos y un motivo de alegría para otros, hasta tal punto, que su estado de ánimo y desarrollo en su vida normal se vea afectado, algo incomprensible y desproporcionado. Personalmente, hoy esperaba el oro de Natalia y no pudo ser, sin embargo no por ello voy a ir en el día de mañana a cara de perro.

Vuelvo a adoptar la frase de mi compañera Isabel, para jugar con su sintaxis, no solo se pueden sentir fantasmas nuestros atletas, este fin de semana, como tantos otros, todos los aficionados, los amantes del deporte más antiguo de la humanidad, pese a quien le pese, nos hemos sentido un poco etéreos, transparentes. Ya no pedimos una retransmisión en condiciones pues como se ha comprobado esto depende de intereses creados, pero si algún comentario, alguna información, algo que haga saber que unos pocos españoles se ponen las zapatillas lejos de nuestras fronteras para jugarse su sacrificio, su valor y en muchos casos su futuro en unos pocos metros, centímetros o décimas.

Este fin de semana todos los miembros del atletismo hemos sido espíritus dentro del mundo deportivo de este país. Lástima me da el reconocerlo.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Tolerancia, deportividad y convivencia.


Hace algún tiempo, por falta del mismo, que no actualizo este blog, creo que ya ha llegado el momento. Últimamente vuelvo a sentir esa sensación marginal, esa forma de sentirse a un lado del rebaño, pero supongo que para todos aquellos que practicamos algún deporte minoritario dichos sentimientos han salido a flote alguna vez.

Quizá, se pueda pensar, que el atletismo no se pueda considerar dentro de ese grupo marginal, pero si uno lo piensa con detenimiento su desconocimiento es grande por parte de muchos. Durante estos dias he tenido que soportar algunos desprecios dialecticos respecto a la actividad atlética que desarrollo, tanto a nivel personal como en el Club, y curiosamente por parte de personas que se suponen deportistas.

Puedo entender la magnitud de seguimiento de algunos deportes mayoritarios, bien por su difusión mediática, bien por la educación que damos a nuestros niños, pero eso no les atribuye una patente de corso para tiranizar recursos, medios y prestigio. Pese a quien le pese, señores, el atletismo es la base de todo deporte, pensemos con detenimiento:

¿En que deporte no se corre?, quizá exista alguno, no obstante pasaré a la siguiente pregunta, ¿en que deporte no se salta?, por si existe la posibilidad de negar lo evidente planteare una tercera pregunta, ¿en que deporte no se realizan contracciones musculares de cualquier tipo?. Es mas, de todos es sabido que en muchos deportes se unen las tres respuestas en sentido afirmativo. Asi que, si hemos de considerar la importancia evolutiva de un deporte por su influencia en los demás, creo que el atletismo lleva mucho recorrido en este aspecto.

Puedo entender, que dada la filosofía de la sociedad de hoy en día, se venda un deporte en todos los ámbitos, por la imágen desproporcionada de sus deportistas o quizá por el dinero que estos pueden mover tanto en su vida profesional como personal, pero en el fondo no deja de ser una adaptación de movimientos corporales adaptados y derivados de cualquier expresión atlética. Digamos, que siendo algo egocentrico, en la definición, no existirian dichos deportes sin la calibración que realiza el atletismo de las capacidades fisicas de los deportistas.

Cuando uno asiste a competiciones fuera de nuestras fronteras puede notar cierta diferencia en cuanto a la aceptación, respeto y entendimiento de los que asisten a las gradas como público. Por desgracia, para nuestra cultura deportiva nos queda mucho por aprender.

Atletismo no es solo correr por correr, ni saltar por saltar, ni lanzar por lanzar, es una mezcla de todas estas caracteristicas para sacar de cada potencial fisico lo mejor de si mismo y quien no este muy convencido de ello, tal vez sería aconsejable que asistiera, aunque solo fuera una vez en su vida, a una competición de Decathlon o de Hepthalon. Las sensacionbes que uno obtiene al final son inolvidables. Es el ser humano en la expresión de su verdadera naturaleza.

Pero, aún hay mas, humildemente debo hacer un llamamiento a las administraciones, a los señores del sillón y respaldo alto, para que mediten. ¿No estaremos dando a nuestros hijos una visión equivocada del deporte?, no todo se mueve en torno a un objeto esférico, fuera de ese mundo hay más. Hay respeto, esfuerzo, sacrificio, compañerismo y sobre todo una mayor tolerancia por los errores humanos.

En el atletismo, como en muchos otros deportes, uno gana o pierde por si mismo, y el cambio de alguna de estas circunstancias no tiene nada que ver con la actuación decisoria de un tercero en discordia. El deporte esta compuesto de factores externos e internos y uno debe saber adaptarse a estos factores, si no es así, si reclama la culpa de su fracaso a terceros, tal vez uno deba pensar que su formación deportiva deja mucho que desear. Y todos sabemos que por desgracia hay muchos ejemplo, sobre todo en deportes de equipo. Uno gana o pierde los partidos, uno gana o pierde las carreras, uno gana o pierde las competiciones, nadie es responsable del resultado nada mas que el propio deportista y el entorno que trabaja dia a dia con el.

Hasta que muchos no logren entender estos conceptos, hasta que no seamos capaces de respetar los entrenos y actividades de otros deportistas estaremos muy lejos de considerarnos cultos deportivamente hablando. Vayan estas líneas como una reflexión.