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martes, 20 de mayo de 2008

¿Cómo ha evolucionado el salto de altura?


Los Juegos Tailteann irlandeses del siglo XVIII antes de Cristo, algo parecido a unos Juegos Olímpicos célticos, fueron, parece ser, el inicio de esta particular especialidad. El 26 de Septiembre de 1812 en Innerleithen, Escocia, el británico Adan Wilson estableció la primera marca conocida en un encuentro atlético, salto 1,57. Wilson obtuvo un premio en metálico por esta competición. Estas primeras competiciones de salto de altura se mantuvieron activas en Gran Bretaña, hasta que fueron exportadas a Estados Unidos, donde se tiene constancia de la primera marca que se puede considerar como la mejor marca oficiosa. El joven atleta Sweeny, de 23 años, en el estadio de Maniatan, sobrepasó 1,97 el 21 de Septiembre de 1895.

Se podían distinguir dos modalidades de salto de altura, con impulso y sin impulso. En los Juegos Olímpicos de París 1900 y en las tres olimpiadas siguientes, se hizo en su doble forma. Los primeros saltadores franqueaban el listón con el estilo de tijera, técnica que consistía en, tras una corta carrera, afrontar el listón con un movimiento de tijera con sus piernas, en el que primero pasaba una pierna y después la otra. Con esta técnica se llegó a superar la altura de 1.97 metros. Aún hoy podemos ver esta técnica en las ruedas de calentamiento de las competiciones.

El estilo rodillo costal o californiano, supuso una mejora en los saltos. Desarrollado por el norteamericano George Horine. En este estilo el atleta rueda lateralmente sobre el listón. Esta técnica permitió a Horine convertirse en el primer hombre en superar la barrera de los 2 metros de altura.

El siguiente avance se produjo mediante un perfeccionamiento de la técnica del rodillo costal, lo que derivaria en el estilo de rodillo ventral, en el cual el atleta ataca el listón de frente, se sitúa sobre el listón pasando primero una pierna y un brazo y gira sobre el eje imaginario que formaría su propio cuerpo sobre el listón. Esta técnica fue desarrollada a mitad del siglo XX por los saltadores rusos, logrando con ello situarse como los grandes dominadores de la prueba. Valeri Brumel, superó con este estilo la altura de 2.28 metros.

En 1968 en los Juegos Olímpicos celebrados en México aparece Dick Fosbury un joven saltador estadounidense, desconocido hasta entonces, que utilizaba un nuevo estilo de salto, tan revolucionario que los jueces no estaban seguros de dar por válidos los saltos. Su técnica de salto, conocida como estilo Fosbury Flop consistía en acercarse al listón en carrera y saltarlo de espaldas levantando las dos piernas en el último instante.

Una sensación de incredulidad prevalecía ante el singular estilo de Fosbury. Los aficionados creían que se trataba de una broma. "Cuando la final se ponga seria, el americano saltará como los demás", decían. Fosbury superó los 2,24 y batió el récord olímpico.

Desde aquellos juegos de 1968, todos los ganadores, menos Tarmak en 1972, han utilizado el estilo Fosbury. Ningún saltador con aspiraciones a ganar una competición de esta especialidad practica otro método de salto. O Fosbury o nada.